“Los días perfectos”, una novela íntima que se vuelve teatro

Leonardo Sbaraglia, Julieta Novarro y Daniel Veronese

La obra adaptada y dirigida por Daniel Veronese, con Leonardo Sbaraglia en escena, llega al Teatro Cervantes tras una exitosa temporada en Madrid.

“Los días perfectos” se prepara para desembarcar en el Teatro Nacional Cervantes con una expectativa alta y un recorrido previo que funciona como aval. La obra, basada en la novela de Jacobo Bergareche y adaptada y dirigida por Daniel Veronese, tendrá su estreno el viernes 9 de enero a las 21 horas en la sala María Guerrero, con Leonardo Sbaraglia como único intérprete en escena y una producción que combina sobriedad, precisión y una fuerte carga emocional. La conferencia de prensa permitió conocer en profundidad cómo nació el proyecto, de qué modo se realizó el pasaje del libro al teatro y por qué esta historia logró interpelar de manera tan directa a sus creadores.

El actor Leonardo Sbaraglia relató que su primer contacto con el material no fue con la novela original, sino directamente con la versión teatral. “Mi primer acceso al material fue directamente la versión que hizo Daniel, que ya era una versión muy teatral, una versión dramática directamente, parecía teatro”, explicó. Esa lectura inicial lo sorprendió por la potencia escénica del texto y por la forma en que la historia, aun proveniente de una novela extensa, encontraba un cauce preciso sobre el escenario. “Yo no entendía que esto podía venir de una novela, y además de una escrita con tanta poética y al mismo tiempo con tanta acción”, señaló, y destacó que se trata de un texto “lleno de imágenes que te llevan para todas partes, que te llevan a tu propia vida y a la vida de todas las personas”.

Sbaraglia también se refirió a su manera personal de vincularse con los textos que va a interpretar. “Los materiales que van a ser actuados me gusta no leerlos para mí, sino leerlos en voz alta, y siempre con alguien, si puede haber más de una persona, mejor, porque te devuelve otra cosa”, contó. En este caso, esa lectura inicial fue decisiva: “Terminé tan emocionado leyéndolo, me pareció tan hermoso, tan humano, tan lleno de imágenes y de detalles”. Ese impacto emocional fue clave para que decidiera comprometerse con el proyecto, especialmente teniendo en cuenta la dificultad que implica sostener temporadas teatrales en medio de una agenda cinematográfica cambiante. “La agenda cinematográfica no depende nunca de uno, depende de 150 cosas que van variando todo el tiempo, entonces es muy difícil comprometerse con teatro”, explicó.

Del libro a la escena y el camino hacia el Cervantes

El origen del proyecto estuvo en manos de la productora general Julieta Novarro, quien recordó que todo comenzó de una manera simple y casi intuitiva. “Yo leí el libro de Jacobo Bergareche y me fascinó”, relató. A partir de ese entusiasmo inicial, compartió el material con María Figueras, con quien trabaja en microteatro, y juntas decidieron que había allí una obra posible. “Le dije: hay que hacer algo con esto”, recordó. Figueras acercó el texto a Daniel Veronese y la respuesta fue inmediata. “A la semana Dani dijo: ya tengo la versión de esta obra”, señaló Novarro, subrayando la naturalidad con la que se dio todo el proceso.

La productora destacó la inteligencia de la decisión dramatúrgica que tomó Veronese al enfrentarse a una novela extensa y cargada de material. “Es muy difícil quedarse en una parte y dejar otras de lado, porque uno quisiera que todo esté arriba del escenario, pero tiene que haber teatralidad”, explicó. En ese sentido, valoró especialmente el recorte y la mirada del director: “Dani tomó una decisión sobre el material muy inteligente, y eso fue fundamental”.

Daniel Veronese, por su parte, ya había señalado que la novela de Bergareche construye “una historia sobre el amor y el desamor”, con un narrador atravesado por deseos en movimiento, inseguridades y miedos que generan una empatía inmediata con el espectador. En la conferencia, esa idea volvió a aparecer ligada a la experiencia concreta de la puesta y al vínculo con el público, tanto en España como ahora en la Argentina.

La llegada de Leonardo Sbaraglia al proyecto terminó de consolidar el equipo. Según relató Novarro, el proyecto fue enviado al actor y la respuesta fue afirmativa, lo que abrió además un camino inesperado. “Nunca pensamos que íbamos a empezar por el camino español, eso no estaba en los planes”, reconoció. Sin embargo, la obra se estrenó primero en Madrid, donde tuvo una recepción masiva. “Vinieron a vernos más de 12.000 personas, fue realmente un éxito que yo no esperaba”, contó Sbaraglia. “No estaba acostumbrado a recibir 600 personas por día, de miércoles a domingo, con dos funciones los sábados”, agregó.

Ese recorrido fue determinante para que “Los días perfectos” llegara finalmente al Teatro Nacional Cervantes. El actor recordó que fue Gonzalo Demaría quien vio la obra en Madrid y quedó impactado. “Le gustó muchísimo lo que vio y de ahí vino esta propuesta”, explicó. La temporada en Buenos Aires tendrá una particularidad: se desarrollará en enero, un mes poco habitual para la programación del teatro. “El Teatro Nacional Cervantes va a abrir por primera vez sus puertas en enero para que podamos hacer esta temporada”, destacó Sbaraglia. “Va a ser un ‘tour de force’ fuerte para mí, pero estoy muy agradecido y muy emocionado. Voy a dar lo mejor de mí para que el público que venga lo reciba con todo”.

“Los días perfectos” propone un viaje íntimo a partir de un hombre que, al leer cartas de William Faulkner a su amante Meta Carpenter, decide revisar su propio matrimonio y su historia afectiva. La obra aborda el paso del tiempo, las rutinas, lo que se pierde y lo que se intenta conservar, con una puesta austera que pone el foco en la palabra y la actuación. Con diseño de iluminación de Ariel Ponce, escenografía y videoproyección de Alberto Negrín, musicalización del propio Veronese y programación de video de Nicolás Matías Marino, la propuesta se apoya en un trabajo colectivo que acompaña, sin subrayar, el recorrido emocional del texto.

Tras su exitoso paso por Madrid, Rosario y Córdoba, la llegada al Cervantes marca un nuevo capítulo para una obra que nació de una lectura apasionada y que hoy se presenta como una de las apuestas teatrales más esperadas de la temporada.

Las entradas podrán conseguirse a través del sistema Alternativa Teatral.

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