Este sábado, Abre La Boca invita a recorrer museos y galerías con actividades gratuitas. De 12 a 18 horas, habrá combis para moverse entre espacios.
La primera edición del año de Abre La Boca convierte al barrio en un gran mapa cultural abierto. Este sábado 25 de abril, de 12 a 18 horas, museos, galerías, fundaciones y residencias de artistas se conectan en una jornada pensada para explorar lo mejor de la escena artística local, con entrada libre y sin inscripción previa.

La propuesta invita a caminar sin rumbo fijo o a diseñar un recorrido propio, saltando de espacio en espacio como quien cambia de capítulo en una novela visual. Para facilitar la experiencia, habrá combis gratuitas que funcionarán durante toda la jornada, permitiendo subir y bajar libremente en cada parada.
El corazón del circuito es el histórico barrio de La Boca, donde el arte convive con su identidad portuaria, sus fachadas de colores y su tradición cultural. En este contexto, la iniciativa busca acercar al público a espacios que, en conjunto, construyen una escena diversa, contemporánea y en constante movimiento.
Entre los participantes se destacan la Fundación Proa, la Fundación Andreani, el Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken, la Colón Fábrica (con ingreso mediante ticket mínimo), además de galerías como Barro y espacios como Fundación Larivière, PROA21 y Casa Suiza de La Boca. También se suman propuestas en Constitución y distintos puntos cercanos, ampliando el recorrido más allá de los límites tradicionales del barrio.
El evento no requiere inscripción: basta con acercarse a cualquiera de las instituciones participantes y dejarse llevar por el circuito. Una invitación abierta a descubrir, sorprenderse y habitar el arte en primera persona.
Un recorrido para perderse entre obras y espacios
Abre La Boca propone algo más que una agenda: es una experiencia que mezcla exploración urbana, arte contemporáneo y circulación libre. Cada espacio aporta su identidad, desde exposiciones e instalaciones hasta actividades especiales, generando un entramado cultural que se despliega durante seis horas intensas.
La dinámica es simple y atractiva: moverse, entrar, salir, volver. Un recorrido flexible que se adapta tanto a quienes buscan ver todo como a quienes prefieren detenerse en un solo lugar y dejar que el tiempo se diluya entre obras.