El Centro Cultural Recoleta presentó de manera reciente cuatro exposiciones que configuran un recorrido amplio por distintas sensibilidades del arte argentino, desde la figura consagrada de Federico Klemm hasta nuevas miradas del arte contemporáneo emergente.
Con una importante convocatoria de público y la presencia de la ministra de Cultura porteña, Gabriela Ricardes, junto al director Maximiliano Tomás, el Recoleta presentó muestras que ocupan distintas salas y proponen experiencias que van de lo histórico a lo experimental, con cruces entre lo visual, lo performático y lo sensorial.

En primer lugar, en las salas 7, 8 y 9 se despliega “Federico Klemm, iluminador de mitos”, una antología que reúne más de 90 obras del artista y recupera su perfil multifacético. La exhibición, coproducida junto a la Fundación Klemm, presenta a Klemm como mecenas, coleccionista, performer y figura mediática, al tiempo que explora su universo creativo a través de tres ejes: su vínculo con su madre Rosa, su pasión por la ópera y las artes escénicas, y sus últimos trabajos digitales, donde aparecen los telecristales y el deseo como motor estético.
Del recorrido participaron los curadores de la muestra Federica Baeza, Guadalupe Chirotarrab y Santiago Villanueva, quienes brindaron mayores detalles sobre la imponente propuesta que permite conocer aún más al reconocido artista.
Por otro lado, en la Sala Histórica se presentó la exposición dedicada a Mireya Baglietto, un homenaje a la artista visual pionera del llamado arte núbico.

La propuesta revela su universo creativo basado en el uso de espejos, gasas y luz que genera una percepción de ingravidez. La instalación invita al público a involucrarse activamente mediante una experiencia guiada que transforma el espacio en una nube suspendida, donde lo sensorial se vuelve protagonista.
A sus 90 años, la artista estuvo presente en la inauguración y resaltó su continua necesidad de explorar y crear. En cuanto a su obra, señaló que “siempre quiso mostrar la gravedad” desde el arte.
Arte contemporáneo para disfrutar

En paralelo, la sala 4 alberga “Temblor de archivo”, con curaduría de Laura Focarazzo, una muestra que reflexiona sobre la imagen mediada y su relación con la memoria.
A partir de archivos analógicos y digitales, los artistas trabajan sobre procesos de descontextualización y relectura que amplían la dimensión política y material de las imágenes. Participan Mercedes Invernizzi Oviedo (Mecha MIO), Mauro Movia, Ana Villanueva, Sebastián Tedesco, Bruno Mesz y Fabio Doctorovich.
La sala 10 presentó “Cuando un lago se seca”, de la artista tucumana Belén Romero Gunset, una propuesta que aborda la desaparición del lago Colhué Huapi, un lugar que significa seis veces el tamaño de la Ciudad de Buenos Aires. A través de una narrativa multidisciplinaria que combina performance, pintura, instalación y tecnología digital, la obra construye un relato abierto sobre la crisis ambiental, la memoria territorial y las posibilidades de transformación social.

El recorrido se completa en la planta baja con el mural textil “Anahí, en el jardín de humo negro”, de Hernán César, una pieza surgida de una experiencia sensorial vinculada al Museo de Arte Popular José Hernández.
Las exposiciones pueden visitarse en el Centro Cultural Recoleta, ubicado en Junín 1930, con entrada libre y gratuita para residentes y argentinos. El espacio abre de martes a viernes de 12 a 21 horas, y sábados, domingos y feriados de 11 a 21 horas.
El conjunto de muestras ofrece un panorama diverso que combina historia, experimentación y reflexión crítica, invitando al público a recorrer distintas formas de entender y habitar el arte en el presente.
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