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Rich Robinson, un Cuervo suelto en Buenos Aires

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Simple y contundente. Tal vez estas dos palabras podrían nombrar a una película de acción de Hollywood, sin embargo, están dirigidas a un hombre demasiado alejado de los flashes y la ampulosidad; que pregona el discurso directo que brindan las seis cuerdas de su guitarra y vaya si lo hace bien.

Rich Robinson, hermano de Chris con quien fundó a los Black Crowes, una de las bandas de rock más emblemáticas de los años ’90 y con la que ambos devolvieron el sonido sureño a los primeros planos, comenzó su recorrido por la Argentina con un concierto en el Teatro Gran Rivadavia de Flores que quedará grabado en la memoria de los muchos seguidores que esperaron por mucho tiempo el regreso del músico que visitó el país junto a su banda allá por 1996 como telonero de, nada más y nada menos, Jimmy Page y Robert Plant.

Fueron más de dos horas de un concierto que tuvo además presencia argentina sobre el escenario, ya que Nicolás Bereciartúa (quien también tocó como soporte) fue ladero de Robinson –es miembro estable desde fines del año pasado-.

En esta oportunidad, Robinson trajo en el bajo a otro ex Cuervo, Sven Pipien, al baterista Joe Magistro, el cantante John Hogg y al tecladista Matt Slocum, un combo que solo sufrió al comienzo del espectáculo con algunas fallas en el sonido.

Shipwreck fue la canción elegida para el comienzo del show, pero no fue hasta Stand Up, segunda canción, que la voz de Robinson, en duelo con Hogg, se pudo escuchar.

I know you, Dean y I have a Feeling fueron las precursoras al primer cover de los Black Crowes de la noche, la balada Oh Josephine, incluida en el disco Warpaint.

Bereciartúa, por su parte, brilló en otro clásico Cuervo como Wiser time, donde realizó uno de los solos más emocionantes de la noche y luego compartió guitarras con el propio Robinson, ganando ambos la ovación de la gente.

Los covers siguieron con Laila II de Agitation Free y luego llegó el turno de dos grandes canciones de Robinson como solista, como Wich way your wind blows y Yesterday y Saw you.

Era poco probable terminar una noche sin una canción de los Allman Brothers, banda amada por el guitarrista que regaló una gran versión de Stand Back, justo antes de otra seguidilla de canciones los Black Crowes, que hacían pensar en el final del concierto. Así fueron llegando la estupenda Hotel Illness, Paint an 8 y What is home, justo antes del final con Sweet nuthin, canción de la Velvet Underground que se volvió habitual en las listas de los Cuervos durante sus últimos conciertos.

Para el final, Thorn in my pride, del álbum The Southern Harmony and Musical Companion, quizá el mejor disco de los Black Crowes, llegó para celebrar la vuelta del músico que se fue en silencio y bañado en aplausos, tras un concierto memorable que esperemos no tarde en repetirse.

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