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Nuevas exposiciones para disfrutar en Espacio Pla

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Este viernes quedaron oficialmente inauguradas en el Espacio Pla de Palermo las muestras Historia de un malentendido y Fósil, propuestas que podrán disfrutarse hasta el primero de julio en el recinto cultural de Malabia 1841.

En primer lugar, Historia de un malentendido repasa la obra de Eduardo Pla, con la curaduría de Merlina Rañi. Esta exposición estará de manera estable en la planta alta y además se articulará con las distintas muestras que se sucederán en la planta baja a lo largo del año.

La obra de Pla, creada a través de un lenguaje lúdico, fundó su filosofía en lo relativo a la creatividad.

Historia de un malentendido
Historia de un malentendido, de Eduardo Pla

Pla ha sido un artista que experimentó diferentes medios, siempre vinculados a las nuevas tecnologías, desde los albores de la revolución informática a fines de los años 60, hasta la segunda década del siglo XXI.

Historia de un malentendido se compone de obras enfocadas en la historia del arte tecnológico en el país y a partir de algunos temas críticos que mantienen vigencia, como la relación del arte tecnológico con el discurso tecnocrático o la supuesta neutralidad de estas manifestaciones hacia su contexto.

Por otro lado, fueron invitados siete artistas de nuevas generaciones a dialogar con la selección de obras de Eduardo Pla, que irán presentándose mes a mes: Kevin Kripper, Diego Alberti, Azul De Monte, Sebastián Tedesco, Lolo Armdz, Patricio González Vivo y Manolo Gamboa Naón. A su vez, el artista Guido Corallo, fue invitado a seleccionar la sección de piezas gráficas dentro de la curaduría.

En segundo lugar aparece Fósil, que cuenta con la curaduría de Lux Lindner, muestra perteneciente a la artista Eva Shin, quien presenta una indagación consciente por distintas aristas que involucran a la tecnología.

Cielos rotados, de Eva Shin
Cielos rotados, de Eva Shin

Esta selección de trabajos está propenso a relacionar texturas y emociones desde lo formal-optimista, colorimetrías fosilizadoras del tejido biológico.

Shin presenta al artista y su obra como un fósil proyectado hacia el futuro. La obra logra su cometido al apartarse de las definiciones autorreferenciales y nepóticas sobre el empleo de la tecnología. Usa la máquina, pero hace punto seguido y línea sobre el plasma. En palabras del propio Lindner “el porqué del cubo que gira, el fósil con siglos de estabilidad en sus aristas y tangentes, lo que no se orbita más que a sí mismo y no puede ser transportado en la combi del tiempo presente. Aquello que tiene puntas pero no tangentes, de momento, y usa la rotación sobre sus ejes para completarse una vez salido de la lanzadera”.

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