El próximo 21 de mayo, el Centro Cultural Recoleta abrirá sus salas principales con tres exposiciones que prometen transformar el recorrido del público en un viaje entre literatura, memoria política y arte contemporáneo. La gran protagonista será “Borges: ecos de un nombre”, una ambiciosa muestra homenaje dedicada a Jorge Luis Borges a 40 años de su fallecimiento.

La exposición, que ocupará la sala Cronopios, fue curada por Rodrigo Alonso, Daniel Fischer y Maximiliano Tomas, y propone un acercamiento integral a la vida pública y privada del autor de “Ficciones”. Realizada junto a la Fundación Internacional Jorge Luis Borges y con colaboración de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, la muestra reunirá objetos personales, primeras ediciones, manuscritos originales, fotografías inéditas y distintas piezas de memorabilia que funcionan como pequeñas cápsulas del tiempo alrededor de una de las figuras más influyentes de la literatura universal.
Uno de los grandes atractivos será la recreación del histórico cuarto del departamento de Plaza San Martín donde Borges vivió gran parte de su vida. A eso se sumará una experiencia audiovisual que incluirá gigantografías, archivos de distintas etapas de su carrera y una proyección animada en forma de holograma que “devolverá” la presencia del escritor al espacio expositivo. También habrá un sector de lectura pensado para que el público pueda reencontrarse con obras emblemáticas como Ficciones y El Aleph.
La inauguración coincidirá con el aniversario número 40 de la muerte de Borges, ocurrida el 14 de junio de 1986, y busca ampliar la mirada sobre su legado desde múltiples dimensiones: el escritor, el lector, el intelectual y también el hombre detrás del mito. Entre vitrinas, papeles y hologramas, la exposición parece funcionar como un laberinto borgiano hecho sala, donde cada objeto conduce a otra historia.
Nuevas muestras con rebeldía y entusiasmo
En paralelo, la sala J recibirá “Hijos de la Luna”, una exposición del artista Eduardo Molinari con curaduría de Javier Villa. La propuesta revisita los años setenta argentinos y las formas de rebeldía juvenil que emergieron en medio de tensiones políticas y culturales. A cincuenta años del último golpe de Estado, la muestra explora los cruces entre el rock, la contracultura y la militancia revolucionaria.

Con materiales gráficos de época, revistas como Pelo y piezas de gráfica clandestina intervenida, Molinari construye una experiencia visual atravesada por símbolos astrales y referencias históricas que recorren desde los bombardeos a Plaza de Mayo de 1955 hasta la recuperación democrática. La luna, el sol y las estrellas aparecen como emblemas de una generación marcada por el deseo de transformar la realidad.
La tercera inauguración será “Entusiasmo público”, primera exposición individual institucional en Buenos Aires de la artista Liv Schulman, con curaduría de Carla Barbero. La muestra reunirá obras realizadas entre 2011 y la actualidad, atravesando performances, textos, ficciones documentales y piezas audiovisuales que reflexionan sobre los discursos contemporáneos y los mecanismos de control presentes en la vida cotidiana.

El trabajo de Schulman se caracteriza por un humor incómodo, filoso y absurdo, desde donde analiza cómo el lenguaje puede funcionar como herramienta política y emocional. Entre las piezas destacadas aparece “Un círculo que se fue rodando”, reconocida en el Festival Internacional de Cine de Marsella 2024.
Las tres exposiciones podrán visitarse desde el 21 de mayo con entrada libre y gratuita para argentinos y residentes. El espacio abrirá de martes a viernes de 12 a 21 horas, y sábados, domingos y feriados de 11 a 21 horas, en las salas Cronopios, J y C del Centro Cultural Recoleta.
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