Cuentos de Provincia: relatos para recorrer Buenos Aires

“Cuentos de Provincia” propone un viaje literario y sonoro por el territorio bonaerense, combinando lectura y escucha para descubrir paisajes, mitos e historias durante el verano.

En el marco de una política pública orientada a promover el acceso a la cultura y la lectura en todo el territorio, nació “Cuentos de Provincia”, una colección de libros y relatos sonoros que recupera mitos e historias fantásticas situadas en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires, pensadas para ser leídas y escuchadas.

La iniciativa incluye una producción sonora realizada de manera conjunta por el Instituto Cultural de la Provincia y el Ministerio de Comunicación, a través de Radio Provincia, que lleva estas historias al formato de audiocuento. Los episodios pueden escucharse desde este martes 13 de enero en el Spotify de Radio Provincia.

Junto a los relatos sonoros, la colección suma una serie de libros que se distribuirán en distintas actividades culturales de la Provincia durante el verano. Se trata de cuentos ambientados en ciudades, pueblos, ríos, rutas y paisajes bonaerenses, donde el territorio no funciona solo como escenario, sino también como protagonista.

Teniendo en cuenta la extensión y diversidad del territorio bonaerense, se realizó una convocatoria a los municipios para que enviaran una narración fantástica reconocida por su comunidad. A partir de las propuestas recibidas, se llevó adelante una curaduría que seleccionó diez historias representativas de las distintas regiones de la Provincia.

Luego, fueron convocados diez escritores y escritoras para que realizaran una versión particular de cada historia para el podcast. Los textos fueron grabados en los estudios de Radio Provincia por Alejandro Apo y Maribel García.

Los relatos fueron versionados por Sergio Olguín (Coronel Rosales), Raquel Robles (Chivilcoy), Leila Sucari (Carlos Keen, Luján), Luciano Lamberti (Saladillo), Pablo Ramos (Avellaneda), Tomás Downey (Pergamino), Betina González (Mar del Plata), Jorge Consiglio (La Plata), Alejandra Kamiya (Necochea) y Fernanda García Lao (Carmen de Areco). En conjunto, los cuentos recuperan la memoria popular y las historias transmitidas de generación en generación, construyendo un mapa literario de la provincia de Buenos Aires desde múltiples tonos y miradas.

Relatos que construyen un mapa literario bonaerense

Desde Pergamino, Tomás Downey relata en “Verdes, piel rugosa, un solo ojo” la desaparición de un joven y el pacto desesperado de tres amigos que esconde una mentira absurda que, de tanto repetirse, empieza a hacerse realidad.

Pablo Ramos, con “Victoria y la pupila Victoria”, sitúa su historia en Avellaneda y recupera una leyenda nacida entre fábricas, viejas curtiembres y calles cargadas de secretos.

Con Mar del Plata como escenario, Betina González se interna en los pasillos helados del asilo Unzué. En “El castigo” muestra lo que ocurre entre el rigor de las monjas y el rumor de un mar embravecido, donde tres huérfanas descubren que el silencio no es solo una regla, sino también un umbral.

“El árbol que llora”, de Jorge Consiglio, transcurre en La Plata, una ciudad de tránsito, hoteles y encuentros aparentemente casuales. Allí, una antigua leyenda ligada al Paseo del Bosque vuelve a circular, insinuando que algunas presencias no desaparecen del todo.

Fernanda García Lao, con “Carmelito se desvanece”, traslada la acción a Carmen de Areco, donde la búsqueda de una criatura legendaria se convierte en una experiencia mística y perturbadora que revela una verdad más profunda.

En “Caribea”, Alejandra Kamiya construye un relato que circula entre Quequén y Necochea, ligado a un barco que llega durante una tormenta y a un hombre al que todos llaman El Loco, el único capaz de ver lo que otros no perciben.

Luciano Lamberti, en “La mujer del agua”, recupera una leyenda de Saladillo que un abuelo le cuenta a su nieto en un bote quieto al atardecer. Años después, ese recuerdo regresa cuando el narrador vuelve a la laguna y la frontera entre el relato y lo que habita el agua se vuelve inquietante.

Sergio Olguín propone en “La leyenda del jinete sin cabeza” un viaje a Punta Alta, en Coronel Rosales. Un triángulo entre un oficial, un cabo y la hija de un médico deriva en una ejecución con bayoneta y da origen a un mito que todavía hoy recorre los caminos.

Leila Sucari, en “El caballero inglés”, convoca al fantasma de Carlos Keen, empeñado en recuperar aquello que perdió: su cuerpo, su nombre y su lugar en el mundo.

Por último, “Piecitos fríos”, de Raquel Robles, presenta a Luisa, una niña de Chivilcoy que aprende demasiado pronto a convivir con lo que otros prefieren no ver, en un relato donde las sombras hablan y la infancia escucha.

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