A partir del 5 de febrero, el nuevo film de Pablo Stoll Ward tendrá funciones en la Sala Lugones y luego se ampliará al Gaumont y Espacios INCAA.
Tras su paso por Sitges y su recorrido por salas de Chile y Uruguay, “El tema del verano” se estrena en Argentina con una ruta de exhibición que combina prestigio y federalización. Desde el jueves 5 de febrero, la película de Pablo Stoll Ward podrá verse en siete funciones exclusivas en la mítica Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín. Una semana después, el jueves 12, desembarcará en el Cine Gaumont y en otros Espacios INCAA del país.
Protagonizada por Azul Fernández, Malena Villa y Débora Nishimoto, la historia sigue a Ana, Malú y Martina, tres jóvenes estafadoras que planean drogar a un millonario excéntrico y a su círculo cercano para despojarlos de sus bienes mientras duermen. Sin embargo, el plan se descarrila de manera fatal: en lugar de dormirlos, los matan sin querer. Lo inquietante es que, en este verano extraño, los muertos no terminan de morirse.
La película despliega un tono híbrido que mezcla comedia negra, terror y sátira generacional, con una estética playera que contrasta con su trasfondo apocalíptico. El elenco se completa con Agustín Silva, Gonzalo De Galiana, Romina Di Bartolomeo, Sebastián Iturria, Pedro Duarte, Iván Rezk, Leandro Souza y la participación especial de Daniel Hendler.
Un apocalipsis con humor
Según Stoll Ward, El tema del verano nació del deseo de filmar un “apocalipsis playero” del que nadie puede escapar, parecido a esas canciones que se te pegan sin pedir permiso. Para el director, la progresiva transformación de los personajes en zombis revela una paradoja central: “La vida apesta cuando estás muerto”, frase que condensa el núcleo cómico y existencial del relato.
Su vínculo con el género zombi se remonta a su primera experiencia cinematográfica en VHS con “Virus” de Bruno Mattei, una cinta italiana que lo marcó con su exceso gore. Años después y tras realizar cuatro películas, decidió volver a ese imaginario desde una mirada propia, irónica y profundamente contemporánea.
Con esta propuesta, “El tema del verano” promete convertirse en una experiencia distinta dentro del panorama local: más cercana al delirio satírico que al terror tradicional, pero con la inquietud suficiente para quedarse rondando en la cabeza cuando termina la función.