El Museo Nacional de Bellas Artes inauguró “Lily Salvo. En el umbral del misterio”, la primera exposición dedicada en el país a la artista platense, con eje en su producción entre los años 70 y 90.
Con más de 40 obras entre grabados, pinturas y dibujos, la exhibición propone un recorrido por el período más experimental de Lily Salvo, atravesado por su exilio y su desarrollo artístico entre Uruguay e Italia. Muchas de las piezas que integran la muestra nunca habían sido exhibidas.
Durante la inauguración, la directora artística del museo, Mariana Marchesi, destacó el carácter poco difundido de la artista en el ámbito local, a pesar de haber construido una trayectoria extensa y sólida en el exterior. “Es una artista argentina que no es tan conocida para nosotros en el ámbito local, pero que sí tuvo una larga y prolífica trayectoria, tanto en Uruguay como en Italia”, señaló.
También explicó que la exposición recupera especialmente el período en el que Salvo vivió fuera de su país: “Es justamente este periodo el que se recupera para esta muestra”, indicó en relación con los años atravesados por el exilio durante las décadas del 70 y 80.
Marchesi subrayó además el perfil experimental de la obra de la artista. “Es una artista muy experimental, en distintos estilos y técnicas”, afirmó, al tiempo que remarcó la amplitud de su recorrido creativo a lo largo del siglo XX.

Formada en el entorno del Taller Torres García en Montevideo, Salvo también estableció vínculos con figuras relevantes del grabado durante su etapa en Italia. “No solamente tuvo una destacada trayectoria con su producción, sino que también fue un activo agente cultural”, sostuvo Marchesi.
En ese mismo sentido, la curadora de la muestra, María Florencia Galesio, detalló cómo se construyó el recorrido expositivo y el enfoque elegido. “La muestra está centrada en el grabado, pero también van a poder ver algunos ejemplos de pinturas y una selección de bocetos de vestuarios que realizó para una ópera”, explicó, en referencia a “Lucía”, estrenada en Nápoles en la década del 80.
Galesio remarcó que la obra de Salvo dialoga con las experiencias del siglo XX y con su propia biografía: “Es el grabado y la sensibilidad con la que ella trabaja técnicas como el aguafuerte y la aguatinta lo que le permite transmitir con gran dramaticidad ese periodo vinculado con la memoria del exilio”.
Además, describió la organización de la muestra en distintos núcleos. “Van a ver un sector destinado al retrato, que es el género que la identifica, otro dedicado al cuerpo y otro a la dictadura”, señaló, al tiempo que destacó la intensidad expresiva de su lenguaje visual.
Una obra atravesada por el exilio
La exposición pone especial énfasis en su producción gráfica, donde la artista despliega una mirada cargada de tensión y simbolismo. A través de distintas técnicas, construye imágenes que remiten tanto a la experiencia personal como a los conflictos de su tiempo.
En paralelo a su trabajo plástico, Salvo también incursionó en las artes escénicas, desarrollando escenografías y vestuarios para teatros líricos en Italia, ampliando así su universo creativo.

Durante la presentación, Marchesi también remarcó el trabajo de investigación y catalogación que acompaña la exhibición. “Es un orgullo para nosotros poder presentar a esta artista por primera vez en Argentina”, expresó.
En ese marco, Galesio invitó al público a sumergirse en la propuesta: “Queda un poquitito asomarse a ese umbral del misterio, a la fantasía que le permitía conocer o aproximarse al mundo y a la realidad que la rodeaba”.
En ese sentido, parte del archivo de la artista fue donado al Instituto de Arte y Cultura de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, donde será procesado y puesto a disposición de investigadores.
La exposición cuenta con el apoyo de instituciones de Argentina, Italia y Uruguay, además de la colaboración de la familia de la artista.
“Lily Salvo. En el umbral del misterio” puede visitarse hasta el 10 de mayo en el segundo piso del Museo Nacional de Bellas Artes.
Fotos: Sol Lopes
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