Inauguró “Penumbra” en Proa, arte clave del siglo XX

Una muestra histórica reúne en Proa a grandes figuras del arte contemporáneo nunca antes exhibidas en el país.

“Penumbra: Dia Art Foundation” ya abrió sus puertas en Fundación Proa y se presenta como uno de los acontecimientos artísticos más relevantes del año. La exposición, organizada junto a Dia Art Foundation, reúne por primera vez en la Argentina a artistas fundamentales del arte contemporáneo, marcando un hito para la escena local y regional.

La exhibición retoma un vínculo histórico entre ambas instituciones. A fines de los años noventa, este trabajo conjunto permitió presentar en Buenos Aires obras de Dan Flavin y los célebres wall drawings de Sol LeWitt, experiencias que ampliaron el horizonte internacional de Proa. Hoy, en la antesala de su 30º aniversario, la fundación vuelve a apostar por ese diálogo para traer al país figuras clave de la segunda mitad del siglo XX.

Con curaduría de Humberto Moro y asistencia de Ella den Elzen, la muestra propone una idea central: la penumbra como experiencia. Más que una condición lumínica, se plantea como un estado intermedio donde la percepción se vuelve inestable y la obra deja de ser un objeto aislado para transformarse en una situación que involucra espacio, tiempo y espectador.

El recorrido incluye obras de Andy Warhol, Richard Serra, James Turrell, Robert Irwin, Felíx González-Torres, Agnes Martin, John Chamberlain, Walter De Maria y Tehching Hsieh, entre otros. En cada caso, la materia se presenta como presencia: el acero, la luz o la imagen dejan de representar para volverse experiencia directa.

Entre los momentos más destacados, las “Shadows” de Warhol despliegan una secuencia pictórica de gran escala y tono casi abstracto, mientras que las estructuras de Serra exploran peso, tensión y equilibrio. En las instalaciones lumínicas de Turrell, la luz adquiere una dimensión casi tangible. Por su parte, las obras de Irwin y las cortinas de Gonzalez-Torres introducen el paso del tiempo como elemento activo: la luz natural modifica constantemente la percepción, haciendo que cada recorrido sea distinto.

Una experiencia donde mirar cambia todo

En las superficies sutiles de Martin, la repetición invita a una contemplación profunda, cercana a la meditación. Esa diversidad de lenguajes converge en una misma pregunta: cómo miramos y cómo habitamos el espacio.

Así, “Penumbra” se despliega como un territorio donde lo visible y lo oculto dialogan en tensión. La mirada se ajusta, se vuelve consciente, y cada experiencia ocurre en presente, única e irrepetible. Una invitación a perderse en esa zona intermedia donde el arte ya no se observa: se atraviesa.

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