Un viaje de diez años: Yanina Gruden y “La noche dos veces”

La propuesta dirigida por Mora Monteleone construye un relato que avanza en dos tiempos simultáneos, con la guerra de Malvinas como telón de fondo y las relaciones humanas en el centro. La actriz Yanina Gruden reflexionó sobre el impacto de la obra, su personaje y los temas que atraviesan la historia.

Hay obras que encuentran al público en un punto sensible, que lo interpelan desde distintos lugares y lo invitan a reconstruir sentidos incluso después de haber salido de la sala. “La noche dos veces” parece inscribirse en ese grupo. Con funciones a sala llena desde su estreno en el Espacio Callejón (entradas a través de Alternativa Teatral), la propuesta dirigida por Mora Monteleone se instala como una experiencia escénica que combina emoción, memoria y reflexión.

La obra propone un juego narrativo singular: dos noches separadas por diez años que avanzan en simultáneo. Una en abril de 1982, cuando tres jóvenes regresan de una fiesta en medio del inicio de la Guerra de Malvinas; otra en 1992, cuando dos de esas protagonistas se reencuentran tras una década sin hablarse. Entre secretos, decisiones y consecuencias, el relato se construye como un entramado que remite a un thriller emocional, donde el pasado y el presente dialogan constantemente.

En ese contexto, la actriz Yanina Gruden —quien interpreta a Eloísa— compartió su mirada sobre el impacto de la obra y el recorrido que propone tanto a los artistas como al público. “A mí me parece un regalo, yo estoy muy contenta con la obra”, expresó a La Vereda, y remarcó el valor de la temática elegida: “Siento que se tratan muchos temas importantes, habla sobre las Malvinas. No hay muchas obras que hablen del conflicto”.

Lejos de una mirada convencional, la obra no se centra únicamente en el enfrentamiento armado, sino en sus consecuencias. “Se habla de cómo siguió la vida de las personas después de una guerra, que nadie es indiferente a eso, aunque quiera serlo”, explicó la actriz, destacando uno de los ejes más potentes del texto.

Consultada sobre sus sensaciones personales, Gruden profundizó en la riqueza del material: “Me parece un texto riquísimo, muy inteligente”. En ese sentido, también subrayó la complejidad de su personaje: “Me encanta Eloisa, me parece que es un personajón”. Y lo definió con una imagen precisa: “Es una mezcla de casa de muñecas y una metáfora de la Argentina en los años 90”.

Esa construcción le permite transitar registros diversos sobre el escenario. “Me divierto mucho con eso, porque tiene mucho humor. Ella está muy desbordada, pero hay algo por debajo que es bastante fuerte”, señaló, dejando en claro que el trabajo actoral implica moverse entre lo lúdico y lo emocional.

El funcionamiento de la obra también aporta un elemento distintivo. Con una puesta que trabaja el fuera de campo y la simultaneidad de acciones, el elenco —completado por Tom CL, Federico Pezet, Rosa Rivoira y Martina Zalazar— construye una dinámica particular. “Desde que estrenamos, se llenó, y siempre se llena”, contó la actriz, quien además valoró la conexión con el público: “Siento que la gente también está muy presente”.

Uno de los aspectos centrales de “La noche dos veces” es la exploración de los vínculos. “La obra habla sobre los vínculos entre amistades y entre la pareja, y que siempre son bastante complejos”, afirmó Gruden. A esto se suma la dimensión temporal: “También los vínculos a través del tiempo, como estas amigas que se reencuentran después de 10 años”.

En esa línea, la comunicación aparece como otro eje de análisis. “Se habla de la comunicación de una forma bastante irónica, pero a la vez bastante profunda”, explicó, estableciendo un puente entre distintas épocas: “Antes te comunicabas por un teléfono, no te comunicabas, y ahora un poco pasa lo mismo”.

La obra, además, incorpora referencias literarias que enriquecen su universo. “Está basado en dos cuentos de Salinger” y “habla de Sylvia Plath”, detalló, vinculando estos elementos con la formación de los personajes, estudiantes de filosofía y letras.

Al ser consultada sobre los conflictos entre los personajes, la actriz evitó caer en juicios simplistas: “No me gusta hablar en términos de culpa o de juicio. Las personas hacemos lo mejor que podemos”. Y amplió: “Las decisiones que tomamos en un momento después se van acumulando con el tiempo y uno se pregunta si fueron bien tomadas”.

Ese peso del tiempo se vuelve también un recurso escénico, ya que dos actrices interpretan al mismo personaje en distintas etapas. “Siento el peso de los años sin tener que actuarlo”, confesó, en relación a esa construcción compartida.

En cuanto a la estructura narrativa, Gruden apeló a una imagen elocuente: “Es como una especie de constelación la obra”, donde todo remite a la subjetividad de Eloísa. “Es como todo medio la cabeza de ella”, agregó, reforzando la idea de una historia atravesada por la memoria y la percepción.

Otro punto clave es la ambigüedad moral. “No está del todo claro quiénes son los malos y quiénes los buenos”, afirmó. Y enmarcó esa complejidad en el contexto histórico: “Son cuatro personajes que en el medio les pasó una guerra. No hay nada más tremendo que eso”.

En ese sentido, destacó la decisión de no abordar Malvinas de manera directa: “Malvinas está, pero no se está hablando todo el tiempo de eso. Late ahí en el fondo”. Una presencia constante, silenciosa, que condiciona todo lo demás.

Sobre el primer acercamiento al texto, la actriz recordó: “Me divertí mucho con el libreto. Al principio le dije: esto es una comedia”. Sin embargo, pronto descubrió otras capas: “Es medio thriller”, señaló, en referencia al tono de intriga que atraviesa la obra.

Ese recorrido la llevó a una conexión profunda con su personaje: “Con Eloisa me enamoré. Me conmueve mucho realmente”, resumió.

“Flores muertas”, otro desafío en escena

Además de “La noche dos veces”, Yanina Gruden se prepara para el reestreno de “Flores muertas”, obra que volverá a escena el 17 de abril. Dirigida por Natalia Villamil y con un elenco integrado por Matilde Campilongo, Aldana Illán, Sergio Mayorquin, Juan Tupac Soler y Liliana Weimer, la propuesta plantea un drama vincular que transcurre entre Barcelona y Buenos Aires.

“Con la obra nos fue muy bien en el Cervantes. También agotamos toda la temporada”, destacó la actriz, quien vivió allí su primera experiencia en ese escenario tan prestigioso.

El regreso implica un nuevo desafío, ya que la obra debió adaptarse a otro espacio. “Tuvimos que hacer toda una puesta nueva. La puesta del Cervantes era gigante”, explicó. Sin embargo, valoró el resultado: “La adaptación es bárbara. Van a ver otra cosa”.

Lejos de replicar lo ya hecho, la nueva versión abre otras posibilidades. “Está bueno probar la obra en otro circuito”, sostuvo, y concluyó con entusiasmo: “Estamos súper contentos con la vuelta”.

Así, entre dos proyectos que dialogan con emociones profundas y vínculos complejos, Yanina Gruden transita un presente intenso en la escena teatral, apostando a propuestas que invitan a pensar, sentir y volver a mirar la propia historia.

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